lunes, 21 de abril de 2008

Editorial

Mangosteros de la información

Acaparamiento de aceite, inflación provocada por los grandes pulpos económico-financieros, discursos de la alta eclesia defendiendo lo indefendible, afanes secesionistas, periplos de tribunos por el mundo financiados por organismos imperiales buscando apoyo para las trapisondas oligárquicas del oriente, armamentización de bandas fascistas, son algunos de los ítems que suman en la arremetida feroz de la burguesía agroexportadora contra el gobierno popular de Evo Morales. Pero, sin desdeñarlos, hay otros dos elementos conspirativos en cuanto a promover la desestabilización y el vaciamiento del país que es necesario nombrar aquí:
- el siempre vivo llamado a la desobediencia de las Fuerzas Armadas al orden legal constituído
- el vaciamiento económico, tanto de capital como de cuadros técnicos y aún de trabajadores, que anima a los que quieren voltear al “indio de mierda”.

El primer elemento ya fue analizado por Boliv_ar en varias oportunidades. Sin embargo, no está demás recordar la nota de opinión vertida en El Deber de Santa Cruz del 19 de abril por Guillermo Capobianco Rivera. Allí se hace un llamamiento a las Fuerzas Armadas a no “sucumbir” a “los dictámenes del Poder Ejecutivo y su ministro titular” en relación con una supuesta represión a los separatistas ilegales. Y mas adelante se dice; “Chávez fue y sigue siendo un líder militar fuertemente ‘ideologizado’, que le permite ejercer con firmeza implacable su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional. No es el caso del presidente Morales, que a pesar de los ‘bonos de lealtad’ y los cheques venezolanos repartidos a diestra y siniestra, no supera hasta ahora su condición de líder sindical cocalero, lo que afecta la autoestima y el orgullo profesional del oficial del Ejército boliviano”. Toda una pieza golpista, un llamado a insubordinarse a los oficiales castrenses contra el ‘indio de mierda’, que no supera a un líder sindical. No importa que este líder sindical haya sido o no elegido por mayoría de votos, sino que para ser respetado por la oficialidad, según el escriba, debe pertenecer a la casta dominante que desgobernó al país por 500 años; casta que incluyó a grandes héroes castrenses que lograron sus estrellas en las masacres populares, como la de la Noche de San Juan en 1967. Por último, la filípica del columnista culmina con un abierto llamado a la sedición militar. Dice “…ante la eventualidad de una orden del señor Ministro de Defensa, con el visto bueno de Su Excelencia, para arremeter el 4 de mayo contra un pueblo enfervorizado pero indefenso (¡!), tal vez los mandos militares, bajo la tutela del comando ‘formal’ del Gral. Trigo ( un ‘hijo’ de Santa Cruz, tal como pretende sugerir Capobianco) se decidan por la lealtad patriótica y profesional a la democracia, la libertad y el Estado de Derecho”. O sea, por el golpe contra un gobierno legalmente elegido, en función de avalar un estatuto autonómico ilegal.

El segundo elemento se transcribe en una nota del periódico paceño La Razón del mismo 19 de abril. Publicada en la sección Economía, la nota hace referencia a “un número importante de profesionales y empresas bolivianas” que en el 2007 “ha migrado al Perú debido a las oportunidades de empleo e inversión que brinda ese país, cuya economía crece a ritmo acelerado y que ahora cuenta con un Tratado de Libre Comercio con EE.UU.”. El artículo en cuestión no escatima nombres de personajes (cuadros técnicos) “exilados” a Perú, empresas que han salido de Bolivia para allí afincarse-entre ellas SAO, del ya nombrado, en nuestra anterior editorial, súbdito norteamericano Archer Daniel Midland, especulador de aceite- y hasta de plomeros, albañiles y pintores bolivianos. El drenaje de empresas (que yéndose dejan sin trabajo a miles de bolivianos), de cuadros técnicos (indispensables para hacer funcionar el aparato del Estado y asesorar a empresas colectivas en circunstancias de administración económica estatal y popular) y de trabajadores, forma parte de la guerra económica que el imperialismo norteamericano ejerció contra todos aquellos que no se sometieron a sus intereses dominantes. Cumpliendo ese papel contrarrevolucionario, la prensa reaccionaria coadyuva a fomentar la desestabilización del país a la vez que a incentivar el éxodo de aquellos sectores medios que, siempre a contramano de sus propios intereses, sirven a los grandes conglomerados capitalistas y al imperialismo yanqui, que en este sentido los representa.

19 de abril
El 19 de abril de 1961 fue un día de victoria para la Revolución Cubana , que todavía no había cumplido 3 años de su triunfo. Bajo la dirección de Fidel y otros revolucionarios de la talla del Che, Raúl y Camilo, el pueblo cubano, armado de ideología y fusiles, batió a las fuerzas contrarrevolucionarias, organizadas y financiadas por la CIA , que había pretendido desembarcar y formar una cabeza de playa en Playa Girón, provincia de Matanzas. Nada ni nadie pudieron contra ese pueblo heróico que había decidido decir basta a la explotación y la opresión, y que, en boca de Fidel y a través de la Declaración de La Habana , abrazó al socialismo como camino a seguir en la senda de la liberación nacional y social y el Hombre Nuevo. Luego de Girón, los yanquis se dieron a la tarea de socavar la Revolución a través de una denominada Operación Mangosta, organizada por el Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA , que insumió todas las formas de desestabilización imaginables, incluido los varios intentos de asesinato de Fidel, para liquidar la Revolución Cubana. Entre ellas (ver nota sobre Operación Mangosta de este Boletín) se llevaron a cabo 13 operaciones de guerra económica; 6 de guerra política; 5 de operaciones militares; 4 de inteligencia y 4 de guerra psicológica, que significaron, entre otros, el montaje de 50 redes de inteligencia en el país y la denominada Operación Peter Pan, mediante la cual incentivaron el éxodo de 14.000 menores a EE.UU. con la previa mentira de que se eliminaría la Patria Potestad en la isla revolucionaria.
En otros tiempos y otras circunstancias, los mangosteros de ayer se ceban en la Bolivia revolucionaria de hoy. Ya no necesitan las emisoras clandestinas de la Voice of América para tratar de engañar al pueblo boliviano y coadyuvar al socavamiento político, religioso, militar y económico del gobierno popular de Evo. Hoy son sus agentes locales, los grandes medios de información, los que se dedican a hacer este trabajo sucio.

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